Regalo maestra fin de curso


No estoy hablando de que nos acordamos unos de otros, de que vivimos en los recuerdos o conversaciones de otros, sino de que, realmente parte de lo que somos pasa a lalooedy regalo otros.
Cristina López Schlichting habla con el modisto sobre su nueva etapa en la televisión y otros asuntos.
Pero como en esa ficticia conversación no imagino que hubiera mucho tiempo, pongamos que le pudiera decir solo una cosa.Lo he visto al compartir experiencias, alegrías, frustraciones e ilusiones.El código QR (Quick Response Barcode) es un código bidimensional con una matriz de propósito general diseñada para un escaneo rápido de información, creado en 1994 por.En un acto como éste resulta obligado, y lo hago con mucho gusto, dar beneficios para mexico si gana trump las gracias por todo lo que me habéis aportado, por haberme dado partes de vosotros y haber recibido partes de lo que yo soy.Es ése parecido el que me hizo pensar en qué es lo que podía decir ahora, en unas palabras en un acto como éste.Me imagino tal vez hablando del conócete a ti mismo del Oráculo de Delfos o de Platón y diciéndole (diciéndome) que la verdadera realidad no es esa de objetos físicos entre la que nos encontramos, sino que fuera de la caverna sí que hay algo.Vamos siendo lo que vemos y sentimos en los demás, eso es lo que nos hace.Nos pasamos las cosas unos a otros.
Todo esto es algo de lo que me gustaría hablar con ese yo que fui, y que no es fácil que me encuentre.
Imaginaos vosotros hablándole al niño o niña de ocho años que habéis sido.
Como mucho, aceptaría algo del tono de piensa en esto, o date cuenta de, a mí me parece que esto es importante, mira tú como lo ves.Se ha acabado el curso.Esa teoría que oí hace poco decía que estamos constantemente intercambiando aquello de lo que estamos hechos, da lo mismo que sea materia o energía, con nuestro entorno.Los físicos dicen que estamos hechos de átomos y según ese modelo atómico somos prácticamente todo vacío, con unas pequeñísimas partículas de materia de gran energía, que son las que hacen que mi mano ahora no atraviese la mesa.El discípulo, queda algo despagado y anhela un poco más de sabiduría, por lo que sigue preguntando: Bien, maestro, vale, pero dime otro.




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