Un regalo del cielo leyenda mapuche


La Luna, al parecer cada veintiocho días, dividía el tiempo en meses.
Niños y mujeres también rieron, aplaudiendo el fuego.
Y porque cuando le restaron a su mamá él lloró mucho.
Y con él estaba la gringa de cupon de descuento playstation store los ojos dulces, los hijos del anciano de la voz cansada, la mamá del colectivo y su familia, los flaites del caño, algunos cabros de la U, algunos del trabajo de Santiago, la chiquilla de pelo negro.Sayen, millaray, lihuén, publicidad, publicidad, artículo relacionado, publicidad.Y a una mamá de veintitantos años que quería compartir un colectivo con.Pero no era su culpa: nadie le había enseñado.Asustadas, las mujeres se echaron los canastos a la espalda y tomaron a sus niños de la mano.Y que siguió compartiendo con todos los que se cruzaba.Él se fue muy pensativo.El Sol empezó a bajar y cuando se dieron cuenta, estaba por ocultarse.Las matemáticas son esenciales para la economía decían.- Y para ser un hombre de provecho, tienes que saber de economía.Preocupado, no dijo nada a su mujer y tampoco a los indios que vivían en las grutas cercanas.No supieron cómo pasaron que regalar a alguien que se recibe de ingeniero las horas.
En una de esas grutas vivía una familia: Caleu, el padre, Mallén, la madre y Licán, la hijita.se gritaban unas a otras.Debe de ir acompañado de otro nombre para que indique el sexo.Y le mandaron a estudiar a Valparaíso.La última vez que se le vio fue en Valparaíso.Querían que aprendiera los nombres de ciudades a las que nunca iría, los nombres de gente que nunca conocería, y también que aprendiera matemáticas.Así que llegó a ser casi mayor sabiendo hacer raíces cuadradas y derivadas, y conociendo la ley de la oferta y la demanda, pero sin saber compartir.La vida está para compartirla.Te echo de menos dijo.


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